Especialistas en cocina vasca en Bilbao


Especialistas en cocina vasca


En Amboto Restaurante queremos contarle la leyenda de La Dama de Anboto:

Nadie sabe cuándo apareció Mari en Euskal Herria. Se sabe, eso sí, que fue mucho antes de que los romanos pisaran nuestro país, mucho antes de que se fueran, para siempre. Después de ellos, llegaron otros pueblos y, tarde o temprano, sin excepción, acabaron marchándose, para no volver más. Ella, sigue entre nosotros, porque forma parte de nosotros.

Desde que existe el recuerdo, Mari vive, hasta nuestros días, en las hermosas historias que nos legaron nuestros antepasados.

Mari es nuestro personaje principal, de una rica mitología que ha perdurado hasta la actualidad. Mucho antes del cristianismo, en cada valle de nuestra geografía, se contaban historias temibles sobre ella, sobre su ira, sobre las tormentas que provocaba cuando estaba con su compañero. También hay múltiples versiones sobre su origen, sobre su belleza, sus sabios consejos y los favores que otorga a quienes le invocan.

Se dice que Mari fue la hija de una mujer que no podía tener descendencia, hasta que invocó al diablo. Entonces concibió y dio a luz una preciosa niña. Cuando la chica cumplió los veinte años, el mismo demonio vino para llevársela. Otros, aseguran que un grupo de pastores la encontraron peinándose en el monte un día, tan solo para desaparecer de inmediato, en medio de una densa niebla, cuando le preguntaron quién era. Una versión diferente, afirma que Mari era una doncella, a quien su familia quería obligar a casarse con un hombre que no amaba. Cuando se acercaba la fecha de la boda, huyó al monte Anboto. Desde entonces, habita en una enorme cueva ubicada en la cara este del monte.

En la montaña, Mari se desplaza a su antojo, por las enormes galerías que constituyen su morada. Pero, a veces, se la ve volar por los aires, provocando extraños fenómenos atmosféricos.

Muchos pueblos se disputan el honor de ser el hogar de Mari. En todos ellos, se afirma que vive en un monte de la localidad. Se han encontrado monedas, como ofrenda a Mari, en varias cuevas de los montes, desde la época romana. Y es que, según nuestros ancestros, Mari tiene diferentes residencias, siempre en nuestras montañas. Lo que parece seguro es que las más importantes son Aketegi, Txindoki y Anboto, que habita en diferentes temporadas. Durante esos períodos, según su estado de ánimo, influye, de manera decisiva, sobre el clima de la región. No parece extraño, entonces que, hasta hace pocos años los pastores vascos aún le hicieran ofrendas antes de salir con sus rebaños.

Parece que Mari aprecia, sobre todas las demás, su cueva del monte Anboto. Por ello, también se la conoce como Dama de Anboto o, más modernamente, como Bruja de Anboto.

Todavía hoy, hay quien jura haber visto a Mari, volando sobre las laderas del monte. Y quienes viajamos hacia Durango, no podemos evitar una mirada furtiva hacia la mole imponente de la montaña, porque quién sabe si, algún día, también la veamos.

Le esperamos, somos especialistas en cocina vasca.
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